Esto es un extracto del informe facilitado por el equipo técnico del centro de menores El Renasco, en Madrid. Dice así:
“…dificultades de adaptación al Centro, con numerosos expedientes sancionadores por comportamientos desajustados y agresivos; integración insatisfactoria con el grupo de convivencia, careciendo de habilidades de relación y capacidad empática, manteniendo actitudes recelosas y hostiles que provocan el rechazo de los internos; altibajos en el trabajo educativo; inestabilidad emocional, con fuertes fluctuaciones de su estado de ánimo; pensamiento egocéntrico, completamente centrado en sí mismo, lo que imposibilita la comprensión de los sentimientos ajenos; bajo autocontrol, careciendo de estrategias para manejar la tensión interna, tendiendo a su descarga mediante la ira; inmadurez y dependencia; dureza emocional y comportamientos antisociales adquiridos; y cronificación de la marginalidad en su familia….”
(Auto de la Audiencia Provincial de Madrid, 11/06/07)
El informe revela muchas razones para temer la reincidencia.
Rafita es el menor de los cuatro verdugos que acabaron con la vida de Sandra Palo, violada, atropellada hasta ocho veces y quemado su cuerpo.
Los dictámenes contra esta aberración humana, no pueden ser más negativos:
Inadaptado, agresivo, hostil, egocéntrico, descontrolado, dado a la ira e incapaz de relacionarse con los demás, entre otras lindezas….pronóstico: REINCIDENCIA.
Ahora cuatro años después, está a punto de salir en libertad a la calle.
Rafita tiene ahora 19 años de edad, nacido en el seno de una familia gitana asentada en el poblado chabolista de Las Mimbreras y posteriormente realojada en un piso de protección oficial en Leganés. Su padre Paco, siempre a estado saliendo y entrando a prisión, donde sigue actualmente. Los hermanos pequeños, viven en un centro de acogida después de que a la madre se le retirara su tutela y el propio Rafita estaba tutelado por los servicios sociales cuando cometió el asesinato de Sandra.
Los hermanos mayores, hacen vida propia y no quieren saber nada del resto.
Nadie en la familia tiene oficio conocido.
Rafita con la edad de 11 años se ganó enseguida fama de delincuente- tirones de bolso, robo de vehículos, alunizajes…- las protestas vecinales provocaron el traslado de la familia a Alcorcón, donde siguió su vida delictiva integrándose en la banda de menores conocida como Los Chupete.
Rafita llegó a acumular 700 denuncias y no me he equivocado, no hay un cero de mas, (setecientas).
Ahora la justicia nos lo pone de nuevo en la calle. Seguramente volvamos a oír en los servicios informativos, que Rafita ha vuelto a cometer otro delito, recemos que no sea otro brutal asesinato.
Así está la justicia
viernes, 22 de junio de 2007
Un peligro en la calle
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